Salud mental y escritura terapéutica, una experiencia que necesita ser contada

Por fin. 

He estado muchos años soñado con ello (sí, sí, soñando).

Porque este es uno de los escenarios que me permite aunar mi profesión (el trabajo social), mi vocación (guiar a otros por sus sombras) y mi pasión (la escritura).

Sin embargo, siempre lo miré con ambivalencia y sentimientos encontrados: por un lado el saberme capaz y por otro el miedo a dañar.

No sé si es por el dichoso “síndrome de la impostora” o más bien la humildad propia de saber de que siendo la salud mental algo tan sagrado, acompañar un proceso de escritura allí requería un cuidado especial.

No hablo de sobreprotección. Sino de cuidado en un momento crítico en la vida de una persona.

 

✔︎ CÓMO SE MATERIALIZÓ EL SUEÑO

Algo dentro de mí se entregó al Universo, y el Universo me respondió en forma de un mensaje de WhatsApp que me invitaba a participar en los espacios de voluntariado del Hospital San Juan de Dios de Donostia.

Deben ser esas sinergias, o redes mágicas que se tejen cuando formas parte de un grupo de artistas (y grandes personas) como es UKKE. Te invito a explorar el proyecto.

Resulta que un familiar de una socia trabaja en el hospital y colabora en la organización de las actividades de voluntariado de los miércoles por la tarde.

Y tras decir «sí» tuve varios impulsos de salir corriendo, abandonar, tirar la oportunidad por la borda.

Por suerte, he aprendido con los que años que casi siempre ES precisamente por ese lugar que tanto nos asusta.

Porque no nos asustan los peligros en la sombra: nos asusta habitar la LUZ.

Así que no me hice mucho caso, busqué seguridad sobre aquello que me preocupaba o inquietaba, y allá fui.


✔︎ LO QUE PASÓ

Un grupo de 9 personas internas en el centro asistieron voluntariamente a esa actividad, además de un terapeuta ocupacional y la psicóloga del centro.

Llevé los muñecos, que me permitieron explicar a los y las participantes ese concepto que considero tan sanador y necesario: que no somos una única persona. Muchos roles, muchas identidades, muchas energías, muchos arquetipos… rigen nuestra vida, nuestras conductas, emociones, reacciones, vínculos, dinámicas, patrones, valores… De ahí nacen precisamente la mayor parte de nuestros conflictos y sufrimientos: de la dificultad para conciliar dichas energías internas.

Y atender esta parte es un alivio a la hora de soltar cierto nivel de malestar interno y rebajar la intensidad de emociones como la culpa, el miedo, o la insuficiencia.

Esta herramienta, combinada con la escritura se torna sencilla y poderosa.

No da un giro radical a nuestros conflictos, y menos aún a nuestra vida. Pero dentro del sendero del auto-reconocimiento, la pacificación del Alma, nos permite dar pequeños pasos conscientemente, con atención, intención y presencia.

Y eso hicimos.


Después de una charla, conocernos y compartir, el ejercicio constó de tres partes:

  1. identificar la parte nuestra de hoy que necesita ser escuchada, reconocida y hasta mimada.
  2. la identificación de una yo del futuro que se siente plena, satisfecha, poderosa, sana, serena…
  3. la escritura de una carta de agradecimiento de la yo del futuro a la yo de hoy, por haber sido capaz de llegar a donde está.

¿Sencillo? ¿Tú te atreverías?


✔︎ EL GRUPO

Me sorprendieron gratamente la entrega, la espontaneidad, la honestidad y la capacidad de abrirse y compartir. También la capacidad introspectiva y autocrítica, y la búsqueda de un sentido de vida que les permitiera reengancharse a la Vida. 

Me conmovió profundamente la compasión con la que pudieron mirarse a sí mismos/as, aunque fueran 5 minutos, al agradecerse por todo lo que están haciendo cada quien por sí mismo/a.

 

✔︎ EL RESULTADO

Llevaba días queriendo hacer esta crónica, y justo hoy me han enviado un mensaje maravilloso: la encuesta anónima de satisfacción de las personas que participaron. 

Hablan por sí mismas: sintieron el ambiente del grupo como un espacio seguro y acogedor (imprescindible); la actividad les ayudó a reflexionar y estimuló su creatividad (un regalo); se sintieron escuchados/as, acompañados/as y se creó un espacio de confianza y respeto (misión cumplida).

Me da que volveré. 


Además, ¡prometí dejar en la biblioteca un ejemplar de mi libro! 


Con Amor, 

Itxa ♡

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